Después de ganar el premio de la lotería, él me persiguió incansable. Llamaba por teléfono a toda hora, mandaba a hacer guardia frente a mi casa. Aunque le ofrecí una décima parte del premio, aquel quería la totalidad del mismo. Al final, lo echamos a suerte con una moneda. “Cara”, y gané de nuevo el premio, mientras el pastor se retiraba por fin de mi casa.
Malvadisco
15 de septiembre de 2019 / 00:59
Voluntad divina 15 de septiembre de 2019 / 00:59
Malvadisco
Taller 16 de septiembre de 2019 / 17:13
Mónica Brasca
Respuesta al taller (1) 17 de septiembre de 2019 / 11:46
Malvadisco
Taller 2. 18 de septiembre de 2019 / 16:22
Mónica Brasca
Respuesta al taller (2) 19 de septiembre de 2019 / 00:02
Malvadisco
Me parece bien, también. Si... 19 de septiembre de 2019 / 16:21
Mónica Brasca
Respuesta al taller (3) 23 de septiembre de 2019 / 00:25
Malvadisco
 

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