Aquí en Alemania uno debe comer, caminar, trabajar, dormir y soñar solo, con la ilusión de conseguir lo suficiente. En las calles de mi Potosí los aromas de un ají de fideo, preparado con amor escapan por las ventanas de las casas y se puede escuchar el rumor de las conversaciones en familia.
Las personas de este país no confían en alguien como yo para cuidar a sus hijos, sus casas, todos limpios, perfectos y lujosos. Siento que ya no es el mismo sueño con el que vine a estas tierras. Ahora es muy diferente: volver a mi hogar.
Eliana Soza
09 de agosto de 2019 / 11:12
No es el mismo sueño 06 de agosto de 2019 / 23:35
Eliana Soza
Comentario 08 de agosto de 2019 / 08:05
Daniela Truman
No es el mismo sueño 09 de agosto de 2019 / 11:12
Eliana Soza
Comentario 13 de agosto de 2019 / 07:20
Daniela Truman
Muchas Gracias 13 de agosto de 2019 / 22:20
Eliana Soza
 

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