“No hay como morirse para ser buena”, repetía siempre mi amiga Patricia. Y tuve ocasión de comprobarlo, temprano y en su propio velatorio, cuando la suegra y la cuñada —quienes le habían hecho la vida imposible desde el primer momento— se deshojaron en llantos y alabanzas ante el féretro de caoba.
Liquidambar
17 de octubre de 2018 / 07:47
Método empírico (presentado el 11/10) 17 de octubre de 2018 / 07:47
Liquidambar
Taller día 17 24 de octubre de 2018 / 23:38
Juan Carlos
Gracias. 25 de octubre de 2018 / 14:59
Liquidambar
 

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