—Ya Estese quieto padre —le dije —va a espantar a mis hijos y a mi esposa. —Deje de ser tan necio. En su estado debería de estarse en santa paz. Su ropa estaba recién planchada, la camisa blanca, la corbata de siempre y el traje negro que usaba en toda ocasión importante. Le toqué la mano, “Ya es hora de decirnos adiós, estese sosiego”, le dije.
El me vio con sus grandes ojos negros que ahora se le veían medio nublados y dejó de estar inquieto. “Ya lo iremos a ver, aunque sea de vez en cuando papá”.
Entonces cerré la tapa y permití que se llevaran el ataúd.
Black Dot
14 de August de 2018 / 10:38
Charla tranquilizante 14 de August de 2018 / 10:38
Black Dot
Taller 16 de August de 2018 / 13:12
Mónica Brasca
 

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