Sintió que lo movían y al despertar contempló con horror cómo su compañero de piso desenvolvía su brazo para comerse las vendas empapadas de sangre. Desde su ingreso en el nosocomio, no podía dormir con la escalofriante presencia de aquel hombre hambriento. Ambos estaban recluidos en el cuarto piso del hospital. Tarrine tenía un espectáculo callejero donde consumía canastas enteras de patatas o manzanas, piedras y animales vivos, pero nunca se sentía lleno y tan insatisfecho estaba que terminó internado por inanición. Durante las horas nocturnas, veía a Tarrine rondar sospechosamente la morgue. Se puso tras sus pasos y lo sorprendió comiéndose un bebé prematuro. “Ya ve, monsieur, solo esto me sacia”. Y se abalanzó sobre él con la sierra de dientes distendida hasta las sienes. Él logró dominarlo y lo lanzó por la ventana. En su descenso, el caníbal abrió la boca tanto que se podía ver hasta el fondo del estómago, donde reposaban las almas aullantes de las personas devoradas.
Carabela
27 de July de 2023 / 13:06
El alimento 19 de July de 2023 / 23:08
Carabela
Taller 21 de July de 2023 / 18:36
Eliana Soza
Respuesta al taller 27 de July de 2023 / 13:06
Carabela
Solo detalles 28 de July de 2023 / 08:59
Eliana Soza
Respuesta al taller 2 29 de July de 2023 / 12:12
Carabela
Seleccionado 29 de July de 2023 / 20:10
Eliana Soza
 

Para poder escribir en la Marina, tienes que registrarte como usuario o ingresa.