En su viaje a la eternidad los muertos son tentados por el Demonio, excepto aquellos que fueron abyectos. A esos no es necesario seducirlos, llegan por derecho propio y por méritos extraordinarios; este es el caso de los dictadores, miembros de juntas militares y políticos. A los justos, en cambio, hay que cautivarlos a base de quimeras, prometerles un hotel de cinco diamantes, cuartos lujosos, manjares exquisitos y ropas de diseñador. Una vez que aceptan todo esto se negocia el alma por el importe de su factura.
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04 de febrero de 2020 / 14:52
Las vaciones 04 de febrero de 2020 / 14:52
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por favor tomar esta en cuenta 06 de febrero de 2020 / 09:32
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Taller 10 de febrero de 2020 / 17:12
Marcial Fernández
Agradezco al maestro! BD. 11 de febrero de 2020 / 09:33
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