Cogí su mano o ella estrujaba la mía, no sé. Quizás ambos nos tomábamos del otro, para no extender el espacio entre nuestros cuerpos. La volteé a ver y sus ojos eran flameantes, sus pezones eran un dulce tornasolado que se derretía en mí piel de mármol. Bese sus labios hechos de manzana y su lengua fresa penetro mi boca como una espada ardiente. Me fundí en su sexo. Una sensación de lava liquida se apoderó de lo más recóndito de mi subconsciente. De pronto ya no hubo más realidad sino un placer que se derramaba alrededor de mi como una miel de placer.
Black Dot
02 de May de 2019 / 16:55
Vibraciones 02 de May de 2019 / 16:55
Black Dot
Saludos grises 03 de May de 2019 / 05:14
José Luis Velarde
muy grises saludos, para la proxima será! 09 de May de 2019 / 14:45
Black Dot
 

Para poder escribir en la Marina, tienes que registrarte como usuario o ingresa.