El hombre más alto
Sobre la mera punta de la cumbre de piedra, hay un hombre muy alto con su traje de transeúnte profesional graneado en blanco. Lo rodean cientos de personas enredadas entre sí con alguna tarea que guía el movimiento concertado de sus manos y de sus pies, se asoman al firme. Cargan y se deslizan en línea con cubetas, mantas y manos desgajadas, esquivando varillas como culebras venenosas que impiden penetrar la tierra y atacan a quien se acerca para convertirlo en arco petrificado.
El hombre de la punta, el más alto, se detiene. Alza la cabeza y un brazo y los cientos se congelan abandonando sus tareas para levantar la vista y escuchar. El silencio se transforma en el único patrimonio. El trascabo y la respiración se paralizan, el polvo y la esperanza se atoran.
—Silencio por favor, se escuchan ruidos, alguien allá abajo puede estar todavía vivo —grita el hombre más alto.
El hombre de la punta, el más alto, se detiene. Alza la cabeza y un brazo y los cientos se congelan abandonando sus tareas para levantar la vista y escuchar. El silencio se transforma en el único patrimonio. El trascabo y la respiración se paralizan, el polvo y la esperanza se atoran.
—Silencio por favor, se escuchan ruidos, alguien allá abajo puede estar todavía vivo —grita el hombre más alto.
Aplacate
03 de April de 2019 / 23:46
03 de April de 2019 / 23:46
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