Venimos a enterrar al difunto porque ya sabíamos como se las gastaba en vida. Era informal y volátil; una de esas personas que por mas que prometiera que estaría en un lugar y a una cierta hora existía la misma posibilidad de que se presentara o no. Abrimos el hoyo en la tierra; dos metros de profundidad para que cuando lo sepultáramos no se fuera a dar a la fuga. Queríamos que se quedara ahí bien muerto y serio; nada de engaños. El primer domingo que visitamos su tumba todo seguía igual, pero para la tercera semana empezaron los trucos y las cosas raras hasta que por fin llegamos un domingo y encontramos el letrero. Decía que se había ido al cielo a ver si encontraba cupo.
Black Dot
20 de October de 2018 / 13:56
Impredecible 20 de October de 2018 / 13:56
Black Dot
TALLER 22 de October de 2018 / 09:11
el aguila descalza
 

Para poder escribir en la Marina, tienes que registrarte como usuario o ingresa.