La dama odiaba a los hombres. Estos la habían dañado, la despreciaron, le llamaron nombres, la ignoraron. Se rodeaba de mujeres que como uvas iban madurando y se desprendían de ella para hacer su propia vida. La dama férrea seguía empeñada en su odio, era una dama en yerro. Tan confundida estaba, porque era por fea y no por adusta, que ningún hombre se acercaba a ella.
Black Dot
11 de julio de 2018 / 09:59
Dama en yerro 11 de julio de 2018 / 09:59
Black Dot
taller 19 de julio de 2018 / 20:26
carlos bortoni
 

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