De chico, mientras esperábamos el regreso del profe, que había salido al baño, la mayor parte de la clase y yo jugábamos al ahorcado. Ninguno me ganaba, fuese una palabra corta, una larga o una frase completa. Lo más que dibujaban de mi cuerpo era el cuello, los hombros o un brazo, pero nunca una pierna ni mucho menos un pie.

Hoy en día me han obligado de nuevo a jugarlo, pero ya no con el entusiasmo de nuestros nueve o diez años. Ni siquiera le dan a uno la oportunidad de descubrir algunas letras: ESTÁS MUERTO, revelan y te lanzan con la soga al cuello de lo alto de un puente. No es justo.
Perinoloca
17 de September de 2022 / 19:43
Ahorcado 17 de September de 2022 / 19:43
Perinoloca
 

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