Eugenio leía libros, de donde sacaba a los personajes que le gustaba representar. En cambio, Lucas veía películas y devoraba cómics, de los que también extraía a los héroes que emulaba. Por las tardes jugaban en el parque mientras sus madres platicaban. Cierto día, Eugenio se negó a salir a jugar. Intrigada, su madre le preguntó la razón. El niño le explicó que su amigo era muy abusivo y siempre ganaba. Para él, enfrentar a D'Artagnan, al Rey Arturo o al Conde de Montecristo o con Luke Skywalker, Supermán o Robocop a espadazos no solo era ridículo, sino desventajoso.
Lafitte
09 de September de 2022 / 23:34
La espada en la piedra 09 de September de 2022 / 23:34
Lafitte
 

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