Tras la orden de disparar, el pelotón de fusilamiento acribilló a los condenados, que cayeron como fardos junto a la valla del cementerio. Luego fué el propio sargento quien disparó uno a uno a sus soldados: siempre le gustó sentirse como el último moicano.
PepeBrasa
06 de August de 2022 / 02:42
Solo puede quedar uno. 06 de August de 2022 / 02:42
PepeBrasa
 

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