El techo era blanco sobre ella. Blanco y con luces brillantes. Los volvió a cerrar antes de abrirlos de nuevo. Alzó la mano derecha y la contempló recortada contra el fulgor de los fluorescentes. Cerámica y titanio. Nanocompósitos de carbono. Fibras sintéticas. Se concentró, y los diminutos servos apenas zumbaron cuando flexionó los dedos. Después, giró la mano y observó con detenimiento los tendones de fibra del dorso. Cerró una vez más la mano, y no pudo sino estremecerse cuando los cables se tensaron casi como si fueran tendones reales.
Movió el otro brazo, luego las piernas. Finalmente se incorporó y miró su nuevo cuerpo biomecánico. Su nueva vida. Su nuevo yo. Era hermoso. Quiso suspirar en medio del silencio, pero nada brotó de entre sus labios. Ningún aire, ningún aliento. Aquello sería una pérdida: no poder suspirar; no poder reír. Tendría que acostumbrarse, pero cuando tomó la decisión de volcar su memoria a aquel cuerpo robótico ya se había hecho a la idea de todo a lo que tendría que renunciar.
Iole se levantó de la cama, se desconectó de los ordenadores que habían permitido aquel pequeño milagro y caminó hacia su nueva vida.
Ccasier
07 de June de 2022 / 14:13
Nueva vida 07 de June de 2022 / 14:13
Ccasier
Hay que averiguar si es el autor o un impostor 07 de June de 2022 / 16:02
Héctor
Y viene del 2015... 08 de June de 2022 / 01:28
Carmen Simón
Perdón por la tilde: vicios de mi ignorancia, Carmen. 08 de June de 2022 / 16:55
Héctor
¿Plagio? 08 de June de 2022 / 03:20
Sara Coca
 

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