En la mira
A los trece años, muerto de amor por mi prima Magda, le presté la familia de patitos que me había acompañado en la bañera durante mi infancia. Mi tío los descubrió y, sospechando del brillo especial en la mirada del más grande de todos, dio en el blanco justo en la cabeza de papá pato, el que ocultaba la microfilmadora.
Liquidambar
18 de junio de 2017 / 19:11
18 de junio de 2017 / 19:11
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