A todos nos quería por igual, según él, solo exigía que nuestro amor fuera correspondido y perene. Se dejaba pedir cosas inverosímiles: sacrifica a tu hijo, apedrea a tu esposa, acuéstate con la esclava. Sus órdenes eran incumplibles: no matar, no apetecer a la mujer del prójimo; no robar ni codiciar lo que otros tienen. Y encima de todo esto era iracundo; ese era su peor defecto, porque para desquitarse con nosotros había creado el infierno y lo peor, el trabajo.
Black Dot
05 de January de 2022 / 13:09
Resentido 05 de January de 2022 / 13:09
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