Se levantó con sus voluptuosas piernas y se dirigió hacía mí. Paso a paso nuestros mundos se fueron acortando. Mi respiración se aceleró. Cuando estuvo enfrente de mí. Me observó detenidamente, sus ojos emanaban cierto salvajismo arcaico. Se acercó a mí oído y susurró algunas palabras. Inmediatamente sentí su aliento. El tiempo cansado dejó de marcar los segundos. Entonces ella extrajo de su bolso un cigarrillo y yo impacientemente lo encendí. Cumplida su meta ella me agradeció y se fue alumbrando el lugar con su cigarro. Fue la última vez que la vi. Después volteé la mirada y observé a la pañosa ventana. El cielo se había oscurecido. Iba a llover y yo había olvidado mi paraguas.
José Álvarez
21 de May de 2017 / 14:58
En un bar de la ciudad de México 21 de May de 2017 / 14:58
José Álvarez
 

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