El monumento a don Aniceto Garnedo Mendizabal, excelso poeta local, se ubicó en el centro de un coqueto jardín, situado en el centro de la plaza rotulada con su nombre. La escultura del vate es de una absoluta fidelidad, con su abrigo y bufanda, un paraguas abierto en la mano derecha, con el que se cubría de la lluvia, y un poemario en la izquierda, con sus composiciones que recitaba día tras día para quién las quisiera oír. El libro está ejecutado con tan primoroso detalle, que en él se pueden leer sus poemas más renombrados: A ti, amada mía y Mi ciudad.
Desde su inauguración, durante los inviernos lluviosos que caracterizan Navalpernado —su pueblo natal—, niños y adultos y no pocos turistas, se resguardan bajo el paraguas de bronce de don Aniceto. Nunca antes había leído tanta gente sus poesías.
Crispín
08 de May de 2017 / 10:25
Éxito póstumo 08 de May de 2017 / 10:25
Crispín
Taller SELECCIONADA 10 de May de 2017 / 02:26
Tequila
Te escribo 10 de May de 2017 / 11:07
Crispín
 

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