La quemazón en la planta de los pies lo obligaba a bailar cada vez más rápido. Las luces estroboscópicas lo señalaban como el centro de atención. El traje blanco bien entallado por el sudor remarcaba sus movimientos. Él ejecutaba los pasos de baile en la pista acompañado de varios bailarines y música. La punta de los dedos de los pies estaba morada de tanto girar sobre sí mismo. Hasta que cayó desmayado y aún así el cuerpo seguía reptando por el piso de la iglesia. Un fraile se le acercó con un báculo y se lo impuso. Tres veces al día como tratamiento, además de comer las blancas hogazas de pan bendecido. Entonces, recobró la cordura. Se llamaba John Wilder y no el “Clavel Blanco”, no era bailarín sino un campesino, y estaban en el año de nuestro Señor de 1383. En una semana estuvo curado de las fiebres y las visiones de Satanás. Junto a sus vecinos abandonaron el monasterio. Hasta la próxima primavera cuando el hongo del cornezuelo infectara los campos y tuvieran que comer de vuelta el pan contaminado con toxinas.
YoYo
18 de September de 2021 / 23:57
Fuego de sábado por la noche 18 de September de 2021 / 23:57
YoYo
Taller 20 de September de 2021 / 11:53
Elisa A.
 

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