Y él decidió reventarla. No reconoció, sin embargo, que entre todo diminutivo, insulto o desacato, persistía esa luz armoniosa de quienes juegan a ser amantes, cómplices de silencio. Y sin un juez que confirmara la dimensión del crimen que guarda la palabra, experimentó la libertad que otorga lo propiamente inaudible, aquel final místico que implica no saber cómo, ni dónde, ni por qué el hastío.
Cuervo Azul
20 de abril de 2021 / 03:04
Anomia Marital 20 de abril de 2021 / 03:04
Cuervo Azul
COMENTARIO : 21 de abril de 2021 / 20:02
El último Abencerraje
Gracias por el comentario: va de nuevo... Anomia Marital 22 de abril de 2021 / 04:30
Cuervo Azul
Está bien escrita, 22 de abril de 2021 / 21:29
El último Abencerraje
 

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