Cada vez que el niño salía a la escuela, su madre lo persignaba.
—¡Vaya con Dios!
Eso hasta que un día no regresó.
Marcial Fernández
07 de abril de 2017 / 10:44
Fe 07 de abril de 2017 / 10:44
Marcial Fernández
Está buena 08 de abril de 2017 / 01:52
miriam chepsy
taller 08 de abril de 2017 / 09:26
SAPO
El protagonista es Dios... 10 de abril de 2017 / 16:13
Marcial Fernández
Bien... 10 de abril de 2017 / 16:45
SAPO
 

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