La misión del primer agente fue seguir a un conspirador y terrorista hasta su captura. Tal fue el éxito que en poco tiempo había miles, quizá millones de ellos esparcidos por el mundo buscando y pisándole los talones a otros tantos individuos. Como perros de caza, eran capaces de seguir el rastro de su objetivo mediante la intervención de las comunicaciones electrónicas, reconocimiento facial a través de millones de cámaras conectadas a la red, detección de movimientos bancarios y otros artilugios sin intervención humana. Mientras que sus recursos eran ilimitados y sus algoritmos, poderosos, su virtualidad los hacía indetectables y omnipresentes, además de económicos.

Cuando me vi asediado, descubrí la forma de evadir a mi perseguidor. Fui a vivir al campo, me alejé de cualquier artefacto tecnológico, charlé de viva voz con las personas, les di abrazos, lloré y reí con ellas mientras comíamos en la misma mesa. Cultivé hortalizas, pagué mis cuentas en efectivo y al caer el sol escuchaba los sonidos de la noche. De paso, también me descubrí a mí mismo.
Simbad
20 de January de 2021 / 04:58
La sombra del hermano 20 de January de 2021 / 04:58
Simbad
Simbad 24 de January de 2021 / 12:36
Paola Tena
Respuesta 25 de January de 2021 / 17:47
Simbad
COMENTARIO DEL TALLER II 26 de January de 2021 / 10:06
Paola Tena
 

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