Para documentar la entrevista que dio al diario local, posó de traje y corbata, con los pulgares en las sisas del chaleco, junto a su biblioteca privada, la más ecléctica y completa de la ciudad. Como corresponde, con orgullo publicó la nota en sus redes. Desde entonces, los estantes de roble se fueron vaciando cuando, uno tras otro, sus parientes, amigos y conocidos se presentaron a reclamar los libros prestados hacía años.
Telares
10 de septiembre de 2020 / 08:28
El ilustrado 10 de septiembre de 2020 / 08:28
Telares
Me gusta 10 de septiembre de 2020 / 16:37
Black Dot
¡Gracias! 11 de septiembre de 2020 / 08:17
Telares
Suscribo 11 de septiembre de 2020 / 16:41
Pitecantropus
Seleccionada, pero devuélvame los libros que le presté 15 de septiembre de 2020 / 03:10
Tomás del Rey
Gracias. Voy a tratar. 16 de septiembre de 2020 / 10:23
Telares
 

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