Qué tiempos tan felices aquellos en los que llamábamos lunares a los melanomas. O cuando el gesto de un niño que le pasaba sonriente el osito de peluche al abuelo, no significaban cuarenta días de confinamiento, ni que ya no volvería a ver a su yayo nunca jamás.
Verbigracia
07 de junio de 2020 / 07:24
Cosas para recordar 07 de junio de 2020 / 07:24
Verbigracia
Taller 08 de junio de 2020 / 08:39
SAPO
Gracias don Sapo 09 de junio de 2020 / 01:52
Verbigracia
 

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