Al anunciarse la cuarentena, los dos ancianos se miran entre sí, como reflejo uno del otro. Sonríen con timidez y se encogen de hombros. La medida no significa cambios en su vida. Olvidados por todos, sin recursos y enfermos, cada día apuestan a la llegada de la muerte. La presencia del virus les infunde optimismo: aumenta sus probabilidades de éxito.
Pseudónimo
04 de junio de 2020 / 17:26
Casino Vitale 04 de junio de 2020 / 17:26
Pseudónimo
Tal vez fuese 05 de junio de 2020 / 03:10
Robot
Gracias por la sugerencia 05 de junio de 2020 / 15:35
Pseudónimo
Taller 07 de junio de 2020 / 10:20
Marcial Fernández
Excelente. Aquí va de nuevo 07 de junio de 2020 / 15:00
Pseudónimo
Taller 08 de junio de 2020 / 17:59
Marcial Fernández
 

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