Trabajar desde casa no era lo mismo. Ahí no tenía asistente que le preparara el café, tampoco empleados a quiénes dejarles el trabajo tedioso. No estaban los chicos de administración para jugar bromas, ni la sonrisa amable de la gerente de ventas. En cambio, se hallaban su mujer que no le servía ni un vaso de agua, los juegos y el barullo de sus hijos, los vecinos en eterna discusión y la suegra siempre inoportuna y amargada. Antes de morir por el virus, tuvo un atisbo de lo que le esperaba en el infierno. Eso sí resultó ser lo mismo.
Serpico
13 de May de 2020 / 01:49
En la pandemia (viene del día 9) 13 de May de 2020 / 01:49
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Comentarios 14 de May de 2020 / 08:13
el aguila descalza
De acuerdo, envío coreo 15 de May de 2020 / 02:49
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