Afrontar el invierno, perdidos en la profundidad del bosque, los convirtió en enemigos solapados que se escudriñaban con gesto siniestro. Sentados bajo los pinos, ingerían musgo y nieve disuelta en la propia boca, mientras, a través del aliento congelado, se cristalizaban los espejismos de un plato de comida y un lecho cálido. Almidonada de nieve, la ropa del amo crujía tanto como su estómago. Y aunque alguna vez fue su mejor amigo, el perro saltó al cuello de su dueño.
Malvadisco
20 de enero de 2017 / 21:45
Amistad en punto en congelación 20 de enero de 2017 / 21:45
Malvadisco
Amistad en punto de congelación... 21 de enero de 2017 / 00:03
Malvadisco
TALLER 23 de enero de 2017 / 13:34
el aguila descalza
 

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