Una casa vieja y desprolija situada a las afueras de la ciudad era el lugar elegido para las ceremonias. Antes de dar comienzo, la sala debía quedar a oscuras por completo. La respiración ansiosa de los presentes se escuchaba como un mantra en la negrura espesa que confundía los cuerpos. La mujer invocó a cada uno de los espíritus a solicitud de los interesados. Nunca faltaba quien pidiera por alguna personalidad célebre. Aunque la mayoría estaba interesada por muertos recientes, de los que aún no se resignaba a su ausencia. Tras un prolongado silencio, apenas liberado, el espíritu de la médium bramó por toda la habitación señalando al asesino.
paramo
01 de Octubre 2018 / 17:22

Las voces de los muertos 01 de Octubre 2018 / 17:22
paramo
         Taller02 de Octubre 2018 / 05:16
         Elisa A.

 

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