Me piden que me renueve, que mejore, que deje a un lado la venganza y la crueldad, esas dulces emociones que han regido mi vida desde hace tantos años, tantos que ya casi ni recuerdo porque fue que comencé a hacerlos en primer lugar; aunque estoy seguro que algo tenía que ver con una mujer llamada Lilith...En fin, cada cierto tiempo decido que voy a hacer un cambio en mi vida y cuando estoy a punto de entrar a la Iglesia más cercana ZAS voy y me encuentro con esos reflectores de piedra que me observan desde las alturas, y no, ni que yo fuera bien guapo para estar siempre admirandome. Si yo quisiera estar cerquita de mi reflejo, me pegaría un espejo a los ojos, y, es por eso que prefiero seguir con la brutalidad a la que estoy acostumbrado, porque la otra opción no me atrae en lo absoluto, y todo por culpa de las gárgolas.
AleAre21
12 de Septiembre 2018 / 21:37

La culpa es del otro 12 de Septiembre 2018 / 21:37
AleAre21

 

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