Vivía en lo alto de la atalaya desde donde veía arribar el barco con las provisiones para el monasterio de la isla. Se avergonzaba de su figura desgarbada y su gran pescuezo y boca. Huraña y a la vez expectante, se escondía entre los pilares del templo cuando observaba a la dama del barco ser acariciada por los marineros para obtener un viaje exitoso. —No es más que una cara bonita, ?se consolaba ella al ver cómo tocaban aquellos senos brillantes de sal— Esas viejas son puro adorno. En cambio, a ella le encomendaron la misión de mantener la iglesia libre de humedad. El día en que la tormenta inundó la cubierta del navío, ella voló y se situó en la proa. Abriendo sus fauces, drenó el agua que amenazaba con traerse a pique la nave. En recompensa, la tripulación puso, como mascarón del barco, a la gárgola.
Malvadisco
12 de Septiembre 2018 / 00:53

El amuleto de la buena suerte 11 de Septiembre 2018 / 23:59
Malvadisco
          Por favor, tomar en cuenta esta versión12 de Septiembre 2018 / 00:53
         Malvadisco
                  Re: taller día 1118 de Septiembre 2018 / 15:46
                  carlos bortoni

 

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