En sus ratos de descanso, la muy vanidosa se baja de una de las cornisas de la catedral y se asoma al espejo para descubrir una respuesta a su aterradora fealdad. Una noche se acerca aún más y se tranquiliza al ver que quien está al frente no es ella, es una gárgola.
esleongo
04 de Septiembre 2018 / 09:48

La otra 04 de Septiembre 2018 / 09:48
esleongo
         A la final11 de Septiembre 2018 / 12:10
         Marcial Fernández
                  Gracias y aqui va la modificacion...21 de Septiembre 2018 / 11:11
                  Blackdot

 

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