Promesa
Innominada

Llueve torrencialmente, el viento sacude con fuerza las ramas del árbol. Su follaje, anclado en un tronco bifurcado en cuatro ondulantes tramos, semeja las greñas de seis cabezas, que se elevan al cielo en una súplica. Graniza y el viento aumenta su embate. La tierra cede ante la humedad y sus raíces se desprenden del lecho. Erguido, el árbol levita por las calles bajo una noche por demás borrascosa. Los perros del barrio aúllan, en especial el Zarco, que con ojos grandes, ve cómo se aleja en espectrales movimientos. Recuerda esas tardes echado a su sombra panza arriba; las veces que restregó el lomo rascándose en su tronco; su placer al orinar la hierbita creciendo al pie. Llora con sentimiento, tanto, que el árbol detiene la marcha, y con sus brazos en constante movimiento le dice: “Volveré”.
Carmen Simón
03 de Septiembre 2018 / 11:11

SELECCIÓN DÍA 18: Promesa por Innominada 03 de Septiembre 2018 / 11:11
Carmen Simón

 

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