Esta mañana decidí romper la rutina, hastiado de ver todos los días al tipo ese que se asomaba al espejo para imitar todos mis movimientos. Con la misma rapidez con que me abalancé para darle una buena golpiza y que por fin aprendiera que de mí no se burla nadie, él hizo lo mismo estrellándose con fuerza sobre mi humanidad. Caí maltrecho y mal herido entre vidrios rotos desperdigados por el piso. Me incorporé como pude, el idiota había desaparecido y yo estaba al otro lado en su propio baño. Ahora sigo aquí, sangrando, sin saber cómo regresar al mío.
esleongo
07 de Agosto 2018 / 17:52

Cara cortada 07 de Agosto 2018 / 17:52
esleongo
         Taller08 de Agosto 2018 / 11:32
         SAPO

 

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