Todo el mundo decía de mi madre que tenía un sazón mágico. Alababan sus calabacitas a la mantequilla y se enamoraban de sus chiles en nogada. A mi lo que me gustaba era la sopa de letras.
Cuando me servía el tazón con la pasta, bastaban un par de cucharadas para que letras comenzarán a desfilar frente a mi contando historias de un mundo diferente.
Una vez intente brincar a la cacerola para ingresar a ese mundo. Si tu estas mirando tu tazón y preguntándote si es posible, yo te respondo: sí, es posible.
Caim Reyes
07 de Agosto 2018 / 13:12

Tomar la sopa 07 de Agosto 2018 / 13:12
Caim Reyes
         Taller08 de Agosto 2018 / 11:35
         SAPO

 

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