La lluvia me tomó desprevenido en la calle, en una de esas tardes en las que iba al Seguro Social por mi pensión. Era la lluvia más rara de mi vida. Cada gota ardía, el frío me calaba hasta los huesos, mis ojos se tornaron turbios, mi cabeza era un acuario de nervios, caminar sin resbalar era imposible. Con mucha dificultad llegué a casa, y pronto corrí al baño por una toalla. Mientras me secaba ocurrió el gran suceso: desde que nací he albergado muchas preguntas sobre todo cuanto existe. Preguntas como por qué nacemos, hacia dónde vamos, de dónde venimos, cuál es el sentido del sufrimiento. Pero al escurrirme, también se escurrieron cada una de mis dudas.

Esa tarde lo supe todo y todo me asqueó. Abrí las cortinas, me senté en un sofá, y pensé en la puesta de sol, que se diluía entre tonos de gris y malva. También pensé, bostezando, que el único misterio con gracia es aquel que no puede ser resuelto.
Ninfo del Norte
06 de Agosto 2018 / 12:36

LA SABIDURÍA DEL AGUA 06 de Agosto 2018 / 12:36
Ninfo del Norte
         sin titulo14 de Agosto 2018 / 06:07
         Daniela Truman

 

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