Érase una vez el Sol, cuyos rayos incandescentes (solo al entrar en contacto con la biosfera y el oxígeno sus átomos se insensibilizan) viajan a la misma velocidad que la luz.

Conclusión:

El Sol nació a partir de una erupción sísmica. Desconocemos con qué propósito sus creadores nos dieron a conocer sus grandes dotes. Pero sí que llegamos a entender que nuestro planeta Tierra, ni nada de lo qué órbita alrededor de él, no desaparecerá de la faz del universo, como se presuponia que iba a suceder. Todo lo contrario: el Sol brillará, no tenemos por qué preocuparnos. Lo único que puede alterar nuestro ecosistema es si descuidamos la biodiversidad de nuestros organismos. Me temo que eso no sucederá. De algún modo estamos programados, y solo seremos llamados en caso de reparación o sincronización, allá lejos, en los laboratorios del sistema intersolar.
Enigmática
05 de Agosto 2018 / 11:24

Humanoides y ultravioletas 05 de Agosto 2018 / 11:24
Enigmática

 

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