El trono
Malvadisco

Compraron la más reciente invención para ejecutar al dictador. Lo ataron con correas al respaldar y a los brazos del asiento de madera, y bajaron la cuchilla del generador eléctrico. Al pasar los minutos, el tirano no moría envuelto en la intimidad de una nube de humo con un ligero olor a carne quemada, como lo decía el instructivo. Al reconocer su error, los insurgentes le perdonaron la vida. La revolución volvió a las montañas, al terreno agreste, desde donde luchaba por traer los adelantos tecnológicos al territorio. Mientras, el nuevo monarca gobernaba entronizado en su silla eléctrica.
Carmen Simón
02 de Junio 2018 / 09:42

Selección 18 de mayo. EL TRONO de MALVADISCO 02 de Junio 2018 / 09:42
Carmen Simón

 

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