Imagino que cuando te digan mi nombre repetirás en voz alta "¿Jennifer García?, no, no la conozco". Te informarán entonces de que trabajaba para ti. Fruncirás el ceño repasando mentalmente la lista de tus secretarias, compañeras y resto de colegas. No conseguirás encajar una cara con mi nombre. Conociéndote, también se te pasará por la cabeza que puedo ser alguna de las chicas de alterne con las que te ves. Tu abogado te aclarará que estés tranquilo que, de momento, tu matrimonio no corre peligro. Fantaseo con la idea de que te enseñan una foto mía antes de aclararte quien soy. Me gustaría mucho, la verdad, porque por primera vez te pareceré guapa y sexy con mi melena ondulada, maquillada y sonriente. Negarás con la cabeza, no me has visto nunca, te acordarías, piensas mientras sientes ese nerviosismo subiendo por las mejillas. No sé palabras usarán para explicarte que sí. Quizás usen un término educado, ojala, en cualquier caso estoy segura que tus pupilas se dilatarán y arquearás la ceja izquierda, incluso apostaría a que soltarás un "¡hostia puta!". Entonces tu mente de devolverá una imagen borrosa, volverás a mirar mi foto, si es que te la han dado, en cualquier caso te concentrarás en enfocar el recuerdo. Sí, estaba ahí todos los días, un bulto silencioso recorriendo la oficina, ese olor a productos químicos, piel oscura, pelo recogido, el uniforme que me resta humanidad. Ya sabes esos pequeños detalles: hablar por teléfono de tus chanchullos sin percatarse de mi presencia, tenerlo todo por registrado en tu pc y no apagarlo por las noches, suponer que no entiendo de números ni de ética. Y sí, ya no olvidarás mi nombre, Jennifer, alias la Kelly.
Traviata
01 de Junio 2018 / 11:09

Cero a la izquierda 01 de Junio 2018 / 11:09
Traviata
         Taller12 de Junio 2018 / 12:05
         Elisa A.

 

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