Después de tanto rogar en los orfanatos por un bebé, acudieron a aquel anciano que realizaba milagros. A los 28 días, nació su hijo de un huevo al que habían inyectado semen y gotas de raíz de mandrágora. Creció apenas unos cuantos centímetros. Aún así mostró una gran inteligencia y no dejaba de preguntar sobre sus orígenes. La falta de respuesta lo volvió un ser inestable y volcó su odio contra sus dos padres. En la comisaría explicó sus motivos: “Yo solo quería tener una madre, como cualquier otro niño”. Por la muerte de la pareja, lo confinaron en una jaula para palomas. Al hechicero le clausuraron el cuchitril de alquimia y fue condenado a veinte años de cárcel por prácticas de reproducción sobrenaturales.
Malvadisco
14 de Abril 2018 / 23:25

Pulgarcito 14 de Abril 2018 / 23:25
Malvadisco
         Taller17 de Abril 2018 / 07:57
         Mónica Brasca

 

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