El rumor del mar le indica que va por buen camino. Eso y sentir bajo sus pies la humedad justa de la arena firme. Si alguna ola acomete más de lo esperado, levanta sus piernas fuertes y sigue incólume. El viento le opone resistencia pero él no afloja el paso, respira profundo, llenando sus pulmones de aire yodado. Cada tanto, cuando le llega el murmullo de una conversación, se detiene a preguntar “¿en qué playa estamos?”. Más adelante advertirá la música estridente y el olor a crepes de los carribares. Cuando su bastón se tope con una reposera, sabrá que ha llegado al hotel, al fin de su paseo diario. No habrá visto el mar ni el sol ni las gaviotas, tampoco la admiración con que lo miramos.
Daniela Truman
05 de Abril 2018 / 09:14

Selección del 6: "Solo estelas" de Caleidoscopio mágico 05 de Abril 2018 / 09:14
Daniela Truman

 

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