Hubo un tiempo en que las brujas no existían para la Iglesia. El que afirmara lo contrario era condenado en esta vida y en la otra. Las brujas de entonces —hombres o mujeres, el género no importaba— vivían en paz con ellas y con todos. En su creciente complejidad el mundo se permitía ser diverso. Sin embargo, hacia el año de 1484, el papa Inocencio VIII tuvo un sueño inquietante: las brujas sí existían y se preparaban para gobernar el mundo. El jerarca de la Iglesia Católica encargó a Heinrich Kramer y Jacob Sprengel detener la ofensiva del mal. Los enfrentamientos de los inquisidores con las fuerzas demoniacas quedaron registrados en el célebre Malleus Maleficarum o Martillo de las brujas; que en su primer medio siglo de vida, se editó 3 veces 13. Lo que vino a demostrar a los inquisidores y papas subsecuentes, hasta dónde el maligno podía meter su rabo.
Ángel azul
02 de Abril 2018 / 19:47

Después del Malleus Maleficarum 02 de Abril 2018 / 19:47
Ángel azul
         Saludos06 de Abril 2018 / 18:57
         José Luis Velarde

 

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