Él tenía los oídos descompuestos. Pero, entiéndase, no era que estuviera quedándose sordo, porque oír, oía perfectamente, lo suyo pasaba más bien por una cuestión idiomática. Así, por ejemplo, a un simple “Hola, ¿cómo estás?”, él nunca sabía qué responder, porque sus oídos se habían encaprichado en traducirle todo al inglés, y él de inglés no entendía nada de nada. Le aconsejaron entonces aprender el idioma, pero nunca logró superar el nivel básico. Se sentía condenado a comunicarse para siempre mediante señas o papelitos, hasta que un día aquella estudiante de intercambio, amorosamente, le dijo “Hello, how are you?”, y él pudo oír la frase en perfecto castellano.







Wolf
09 de Marzo 2018 / 04:11

Hello, how are you? 09 de Marzo 2018 / 04:11
Wolf
         Buena, pero es13 de Marzo 2018 / 14:59
         Mrs. Martin

 

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