Aturdido, en medio del alboroto y el bullicio producidos por los sonidos en su convención anual, el silencio, siempre tímido y callado, se abrió paso como pudo, subió a la tarima y por fin se decidió a gritar:
—¡Silencio!— exclamó.
—¡Silencio!— vociferó de nuevo.
Pero el estruendo continuó, nadie lo escuchó.

esleongo
02 de Marzo 2018 / 14:49

Estrépitos 02 de Marzo 2018 / 14:49
esleongo
         Saludos03 de Marzo 2018 / 09:25
         José Luis Velarde

 

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