Una mañana, al mirarse al espejo, lanzó un grito desgarrador, pues la imagen que apareció en el cristal no era de él. ¡No era su cara! Al frente, había un rostro distinto, ni siquiera parecido, más joven y atractivo, nada que ver con él. Se agarró la cabeza a dos manos, y lo propio hizo su aparecido reflejo. Aturdido, regresó a su habitación preguntándole a su esposa: ¡Amor, mírame, dime que soy yo!, ¡por favor, dime algo!
Ella negó con la cabeza y esa fue toda su respuesta.
esleongo
06 de Diciembre 2017 / 11:22

¿Quién será el otro? 06 de Diciembre 2017 / 11:22
esleongo
         Comentario09 de Diciembre 2017 / 05:10
         Daniela Truman
                  Gracias Daniela...10 de Diciembre 2017 / 21:25
                  esleongo

 

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