Cuando cierran el museo de las estatuas, los turistas se van luego de tocarlas, mirarlas por todos lados y hacer comentarios de bronce, piedra y argamasa. Ellas ansían que llegue ese momento, luego de permanecer varias horas inmóviles, como petrificadas. En su intimidad, se relajan y bajan de sus pedestales, ya no imitan a personajes de la historia, ni a dioses, ni a modelos. Hacen flexiones, estiran sus extremidades, se miran al espejo y morbosean con sus cuerpos. Las he visto.
esleongo
10 de Noviembre 2017 / 09:26

Noches de recreo 10 de Noviembre 2017 / 09:26
esleongo
         Taller15 de Noviembre 2017 / 18:46
         Dakiny

 

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