Rebeca está ahí, en la memoria de mi cavernoso cerebro. Sé que no va a volver, que su cuerpo yace en las tenebrosas aguas del acantilado, pero su presencia fantasmagórica se hace cada vez más insoportable. Me muevo entre tinieblas, esperando que su sombra desaparezca del recuerdo vivo que tengo de ella. Su pertinaz tesón de hacerme sufrir va más allá de los límites de esa maldita escalera de caracol, del cuadro al final del pasillo y de la arisca ama de llaves: mi obsesión súbita por la doble ración de palomitas, y mi visceral afición cinéfila, impregnan de blanco el fondo negro de mi película preferida.

Gata Blues
06 de Noviembre 2017 / 15:16

Sesión continua 06 de Noviembre 2017 / 15:16
Gata Blues
         Taller, tener en cuenta esta versión 06 de Noviembre 2017 / 16:51
         Gata Blues
                  Comentario08 de Noviembre 2017 / 06:49
                  Daniela Truman

 

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