ANÓNIMO

El viejo pino, vencido por las sombras y el viento, reptaba bajo el aroma verde y vivo del bosque de coníferas. Vi entonces entre sus ramas, sobre el tocón de una antigua poda, unas pequeñas acículas que, sin ser un milagro de la primavera, retaban a su certera muerte.

No era el olmo de don Antonio.
No era el Árbol de la Vida.
No era el General Sherman.
No era el monstruo que vino a verme, o a vernos.
No era Bárbol.
No era el Drago Milenario.
No era el Árbol del Bien y del Mal, que nos enseñó a dudar.
No era el Sauce Boxeador.
No estaba en el bosque que amparó a Blancanieves, ni en el de los Ents, ni en Sherwods ni en el Bosque Encantado.

Pero estaba ahí, y yo lo vi.
Crispín
04 de Noviembre 2017 / 11:40

Anónimo 02 de Noviembre 2017 / 10:44

         Anónimo02 de Noviembre 2017 / 10:46
         Crispín
         Saludos03 de Noviembre 2017 / 11:50
         José Luis Velarde
                   Gracias ¿Qué tal así?04 de Noviembre 2017 / 11:40
                  Crispín
                           Seleccionada05 de Noviembre 2017 / 19:17
                           José Luis Velarde

 

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