Me quedo quieto, sentado en la banca del parque. Pongo mis manos en las rodillas y cierro los ojos. Respiro hondo y trato de concentrar toda mi atención en el proceso de la respiración, en cómo el aire fluye desde mi nariz hasta lo más profundo de mis pulmones. No logro siquiera relajarme: el olor a tamales lo arruina todo. Cambio de sitio una y otra vez, pero los olores, los ruidos, los pisotones y la lluvia que recién ha comenzado me hacen perder el foco. Sí, me estoy mojando. Sí, los cláxones de los autos pudieran reventar mis tímpanos pero no me altero. Sí, el tráfico vehicular se detiene. Sí, un policía que corre hacia mí grita órdenes que ignoro. Estoy inmóvil en medio de la avenida mientras siento mis pulmones inflándose cuando aspiro, mientras disfruto de los chorros de aire que viajan raudos por mis orificios nasales al exhalar.
Eusebio Tecate
03 de Noviembre 2017 / 17:32

Meditación urbana 03 de Noviembre 2017 / 17:32
Eusebio Tecate

 

Para poder escribir en la Marina, tienes que registrarte como usuario o ingresa.