La ventana de la casa tiene quince paneles que parecen los ojos de un alma vacía que mira a la calle. En el porche, siempre sentada, está la vieja. Los niños se acercan a ella y ven sus manos entrelazadas sobre su regazo. Los dedos de piel magra, las uñas descoloridas, grises. Las arrugas que cruzan su rostro siempre sombrío y adusto. Corren luego cuando parece que se va a levantar para tratar de atraparlos. Si los pequeños la miraran cuidadosamente no se espantarían tanto por su movimiento sino por la cola de reptil que alcanza en ocasiones a salir de debajo del vestido o por la cantidad de huesos que uno puede ver detrás de los vidrios cuando la vieja repta fuera de su piel.
Black Dot
02 de Noviembre 2017 / 16:41

Extrañas criaturas 02 de Noviembre 2017 / 16:41
Black Dot
         Saludos03 de Noviembre 2017 / 11:37
         José Luis Velarde
                  saludos II, a ver si mejora un poco?03 de Noviembre 2017 / 21:04
                  Black Dot
                           Saludos II05 de Noviembre 2017 / 19:13
                           José Luis Velarde

 

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