Cuando despertó, no lo encontró a su lado. No podía dormir sin aquel juguete que le permitía conciliar el sueño al instante. Buscó en la cama hasta hallarlo bajo las sábanas. Aliviado, el dinosaurio apretó, entre sus garras, el agujereado cuerpo del escritor.
Malvadisco
11 de Octubre 2017 / 22:40

Insomnio 11 de Octubre 2017 / 22:40
Malvadisco
         taller13 de Octubre 2017 / 11:53
         carlos bortoni

 

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